8.2.12

Gritos en silencio.

Reacciones y acciones sin sentido. Tratos extremos. Me escondo, pero no me callo. Sólo estoy inspirada. Me expreso donde y como puedo. Pero sin nadie que me escuche. ¿Alguna vez has necesitado expresarte? Aunque nadie te escuche. La cabeza me va a explotar de ideas. Soltar todo lo que sientes, piensas. El puzle no encaja, una vez que parecía estar formado, te cambian las piezas y tienes que volver a empezar. Quieres gritar pero te tapan la boca. ¿Por qué será que siempre que todo parece ir bien, algo lo fastidia? Dicen que la inspiración nunca viene de la felicidad. ¿Y qué?
"Matrimonio y mortaja del cielo bajan."

6.2.12

Libros.

Todo consiste en no aparentar. Ser siempre un libro sobre el mismo tema. Un libro con la misma portada, y cada vez más contenido. Con historias aburridas y no tanto. Ser un libro al que no le cambian la pasta y que sólo unos pocos, a base de esfuerzo, consiguen leer. Hay libros completamente pesados, se tardan incluso años en leer, que tienen historias muy tristes o simplemente historias que sólo se busca que unos pocos atrevidos conozcan. Por otra parte, hay libros tan ligeros que se leen en poco tiempo, y esos no suelen ser de muy buena calidad porque, ¿qué interés hay en leer un libro tan rápido? Alguno, seguro. Si no, ¿para qué es tan ligero? ¿Qué hay ahí de emocionante?
Al cabo de un tiempo, siempre vas a tener un libro favorito (o más de uno) porque su historia, entre unas cosas y otras, te ha gustado más, ha conseguido engancharte más, hacerte sentir más a gusto. Y así es como ese libro continúa escribiéndose, y tú tomas parte en él. Muchas veces participarás en más de uno a la vez, de cameo, de personaje secundario, de bueno, de malo o, incluso de segundo protagonista. Esos libros siempre están escritos con tinta, ese tipo de tinta que nunca se puede borrar. A veces desearías borrar cosas, otras veces escribirlas sin parar, pero tú, sin duda, no mandas. Al menos, no del todo. Nadie manda. Se escriben continuamente, sin parar; cada segundo que pasa, ese libro adquiere una nueva letra, palabra, frase, párrafo, página, capítulo. Y así pasa el tiempo, poco a poco, mucho a mucho. Algunos capítulos serán finos y aburridos, otros serán de muchas páginas y entretenidos. Te harán reir, llorar, pensar, soñar. Comedia, drama, aventura. Es completamente un popurrí. Finales felices, finales de mierda, no finales.



-A veces, es bueno releer tu propio libro.
Otras veces, no.-

3.2.12

El guardián entre el centeno I.

<<Me costó mucho dormirme porque ni siquiera estaba cansado, pero al fin lo conseguí. Lo único que de verdad tenía ganas de hacer era suicidarme. Me hubiera gustado tirarme por la ventana, y creo que lo habría hecho de haber estado seguro de que iban a cubrir mi cadáver enseguida. Me habría reventado que un montón de imbéciles se pararan allí a mirarme mientras yo estaba hecho un Cristo.>>

2.2.12

Febril.

Divagaciones.
Cosas dichas que se han pensado, y otras tantas que no.
Directas y no tan directas.
Cerebros del tamaño de una nuez y, por otro lado, corazones grandes como lo más grande que se pueda imaginar.
Acogidas, desprecio, contradicciones.
Sólo un mes.
"Pienso, pero actúo de forma contraria".
Quien quiere hacer algo encuentra la forma y, quien no, la excusa.
¿Para qué mentir? A la larga, todo es peor.
"Nunca tomes decisiones importantes en momentos muy buenos o muy malos".
Sin saber qué hacer, qué pensar, cómo actuar.
Confusión.
¿Alguna vez has sentido que ni siquiera tú mismo te comprendes?
Egoísmo.
¿Crêpes?
De repente, eres un gurriato que no sabe volar, que no sabe qué hacer, qué camino seguir.
Y pum.
Llega esa persona.
Pero, ¿ahora qué?
¿Lo sientes, o sólo le das más importancia de la que deberías?
Ahí es cuando no te entiendes.
Mayo.
Lo que antes era un refuerzo se ha vuelto un muro de separación.
Lo que no te mata, te hace más hijo de puta.
Se pierde todo el sentido de repente, y sólo una persona hace que lo vuelvas a tener.
¿Qué es esto? ¿Es lo que crees o sólo una forma de llenar tu vacío?
Ignorancia.
Dejar que la gente influya en ti es malo, y no sabes hasta qué punto. Llega un momento en el que, simplemente, te das cuenta.
Heath Ledger.



...¿Qué hacer?