23.1.14

Antibiótico.

"Yo era tu cura
y tú mi enfermedad.

Yo te estaba salvando,
pero tú estabas matándome."


18.1.14

Contra Jaime Gil de Biedma.

"¿De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

¡Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh, innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble que es amarse a sí mismo!"

-Jaime Gil de Biedma

16.1.14

HXC.

"Hay una razón por la que nosotros escuchamos punk rock en lugar de Los 40 Principales. Hay una razón por la que preferiría surfear sobre el público de un concierto que estar en un bar. Creo que casi todo el mundo que conozco que está involucrado en el mundo del punk o el hardcore están intrínsecamente jodidos en algún punto. Hay algo erróneo en nosotros. Bueno, quizás no "erróneo", pero sí diferente. Por esto, creo que compartimos una perspectiva similar del mundo y, por eso, compartimos experiencias similares. Yo sólo escribo canciones sobre mi vida, pero según va resultando, mi vida es muy similar a la vida de otras personas y, honestamente, me siento bien al saber que estamos pasando por esta mierda juntos."
-The Wonder Years

4.1.14

Promesa rota.

"Creí de veras que me amaba porque yo la amaba. Pero nunca llamó, nunca volvió a escribir, ni yo tampoco lo hice. ¿Para qué? Sería una carta de reproches y eso no estaba en mi estilo. Esperé y olvidé con rencor. Solo al cabo de unos meses me entró la terrible duda de que tal vez Fabienne no hubiera podido cumplir su promesa porque algo involuntario, fuera de su control, se lo impidió."


-Adolfo García Ortega
Autómata

21.12.13

No habrá paz.

"Aunque el tiempo suave y despejado
sonríe de nuevo sobre el condado de tu estima
y sus colores regresan, la tormenta te ha cambiado:
   no olvidarás, nunca,
la oscuridad que borra la esperanza, la tempestad
   que profetiza tu perdición.

   Debes vivir con tu conocimiento.
Muy atrás, más allá, fuera de ti hay otros,
en ausencias sin luna de los que nunca supiste,
   quienes desde luego supieron de ti,
seres de género y número desconocidos:
   y no les gustas.

   ¿Qué les has hecho?
¿Nada? Nada no es una respuesta:
llegarás a creer -¿cómo vas a evitarlo?-
   que se lo hiciste, que les hiciste algo;
te encontrarás deseando poder hacerles reír,
   ansiarás su amistad.

   No habrá paz.
Contraataca, pues, con todo el valor que tengas
y todos los amagos canallas que conozcas,
   con la tranquilidad de conciencia de que
su causa, si la tuvieron, no les importa ahora en absoluto;
   odian simplemente por odiar."


-W. H. Auden