Mira, yo qué sé, hemos llegado a un punto en que me siento un bicho al que puedes aplastar queriendo, y sin querer; sin darte cuenta. Que yo qué sé, sabes que estoy en mi mundo, por si acaso, voy preparando el nicho para así tener donde enterrar lo poco que puedo tener; si entras, cierra la puerta. No sé, ojalá pudiera poner punto y final, o aparte, uno de esos dichos, te dejaría entrar pero ya me puedes temer. No te dejo salir; cierra la puerta.
Me habla a diario una voz tiquismiquis: "para, déjalo, que de aquí no sale nada bueno" y es que, ¿quién me conoce mejor que yo misma? pero, ¿qué hago si me siento en casa? No, de aquí no saldrá nada bueno. Y es que, tiene 3 lados este prisma, y de momento sólo conozco dos, así que, a saber qué pasa. Casa y caso se parecen, entonces es comprensible que si se tiene uno se sienta el otro. Karma, espero que cambies; estoy abriendo la puerta.